Entornos en la nube que acumulan riesgos silenciosos: costes innecesarios, fallos de seguridad, baja resiliencia, arquitectura inconsistente y ausencia de estándares claros. Todo ello se traduce en inestabilidad, desperdicio y sorpresas desagradables en la producción.
Costes de la nube fuera de control, falta de visibilidad, desperdicio de recursos, entornos sobredimensionados y ausencia de responsabilidad financiera entre equipos. Sin FinOps, la nube se convierte en un centro de costes impredecible.