No tener que repetir acciones hasta la saciedad y tener la garantía de que se ejecutarán con precisión nos permite soñar con disponer de más tiempo para actividades que generan un mayor valor añadido. Este deseo a menudo se hace realidad gracias a la automatización de procesos, una estrategia que combina software con conceptos de gestión para mapear tareas, rutinas y flujos de trabajo con el objetivo de automatizarlos y, de este modo, minimizar o incluso eliminar la necesidad de intervención humana.
Además de ahorrar tiempo a los empleados en la realización de tareas repetitivas, la automatización de procesos permite que estas se ejecuten de acuerdo con los criterios de calidad establecidos por la propia empresa. Por lo general, una misma tarea puede realizarse de varias maneras diferentes. Cuando tenemos en cuenta la secuencia y la concatenación de las tareas, descubrimos que una o algunas de esas formas de proceder resultarán más eficaces.
La principal ventaja explícita de la automatización de procesos es aumentar la previsibilidad tanto del esfuerzo como de la conformidad de los resultados de todas las secuencias de tareas de un proceso. Por su parte, la principal ventaja efectiva es aumentar el tiempo disponible para que las personas se dediquen a actividades más estratégicas. ¡Sigue con nosotros para comprender con más detalle cómo se consiguen estos beneficios!
Los procesos son objeto de estudio de diversas disciplinas en el ámbito de la Administración. Los denominados técnicamente «procesos de negocio» son secuencias organizadas de actividades laborales, con un inicio y un final, y con entradas y salidas claramente definidas. Constituyen el núcleo de cualquier operación y, en conjunto y organizados jerárquicamente, forman la cadena de valor de la empresa.
En otras palabras, es mediante la ejecución de todas las actividades como la empresa genera valor. En la actualidad, las secuencias de tareas combinan el trabajo humano con el de las máquinas, y muchas de estas últimas, equipadas con aplicaciones o agentes de inteligencia artificial, ya son capaces de «pensar». Analizar todas las etapas del proceso permite, por lo tanto, identificar qué tareas pueden delegarse a los sistemas, aumentando así la eficiencia global de la operación.
Por eso, antes de iniciar la automatización de los procesos, es fundamental mapearlos y detallarlos al máximo. A continuación, hay que identificar posibles solapamientos de actividades para que, a partir de ahí, puedan optimizarse. Cuando se han completado todas estas etapas de rediseño y perfeccionamiento de los procesos, la automatización genera una ganancia real de eficiencia en la operación, lo que permite un ahorro significativo en las cadenas de producción de la empresa.
Los sistemas heredados son casi tan antiguos como los esfuerzos de las organizaciones por automatizar los procesos. Estos suelen ser los principales obstáculos para automatizar los flujos de trabajo. Más concretamente, es habitual encontrarse con situaciones en las que lo que retrasa la automatización de los procesos no es un sistema heredado, sino la existencia de varios sistemas que no se comunican entre sí, lo que pone de manifiesto deficiencias en la gobernanza de las tecnologías de la información.
Con el auge de las arquitecturas de aplicaciones basadas en microservicios, la configuración de la comunicación punto a punto entre sistemas se ha simplificado gracias a las API. Gracias a ellas, la integración entre diferentes programas se ha vuelto totalmente viable, especialmente en el caso de aquellos que, en algún momento, han sido objeto de un proyecto de modernización de aplicaciones.
La conexión entre sistemas permite superar una dificultad habitual en la automatización de procesos: el hecho de que las diferentes secuencias de tareas de un mismo proceso se ejecuten en programas distintos. La facilidad que aportan las aplicaciones orientadas a microservicios, con sus respectivas API, ha permitido incluso la creación de servicios de automatización exclusivos, como Zapier y n8n, lo que facilita enormemente la integración de diferentes programas.
Sin embargo, tras la popularización de los agentes de inteligencia artificial a finales de 2022 y principios de 2023, la automatización —y, más concretamente, la automatización robótica de procesos, más conocida por sus siglas RPA (Robotic Process Automation)— alcanzó una magnitud sin precedentes. Los robots ya no se limitan a ejecutar automatizaciones programadas: ahora diagnostican las necesidades de conexión entre aplicaciones y las configuran.
Dado que la automatización de procesos se considera una de las principales estrategias de reducción de costes en organizaciones de todo tipo, existen numerosos casos documentados, tanto en el sector privado como en el público. Recientemente, el Ministerio de Gestión e Innovación en los Servicios Públicos estimó un ahorro de 76 millones de reales al año una vez completada la automatización de procesos en las herramientas de control de asistencia.
Aquí en Inmetrics, nuestra unidad de Consultoría, Datos e IA está plenamente capacitada para optimizar la cadena de valor de su empresa, eliminando desperdicios y cuellos de botella, y aumentando la eficiencia operativa mediante un flujo integrado entre departamentos. Para la ejecución de proyectos de automatización de procesos, contamos con la participación de la unidad de Aceleración Digital, que cuenta con una amplia experiencia en la automatización de operaciones complejas.
Si en su empresa hay un potencial de mejora en la eficiencia operativa que se ve «frenado» por sistemas obsoletos o por la falta de claridad en el flujo de procesos, ¡haga clic aquí y póngase en contacto con nosotros! Nuestras unidades sabrán identificar en qué fase de optimización de procesos se encuentra y, a partir de ahí, acelerarán y automatizarán el proceso.