Aquí, en el blog de Inmetrics, solemos destacar que las aplicaciones modernas tienen dos capacidades destacadas: la de procesar rápidamente grandes volúmenes de datos prácticamente sin errores; y la de ofrecer experiencias fluidas al usuario, independientemente del dispositivo desde el que se acceda a ellas. Ambas se han vuelto mucho más fáciles de conseguir tras la popularización de la computación en la nube, un modelo de soporte de aplicaciones que permite escalarlas rápidamente.
Hoy en día, utilizar un modelo de soporte distinto de la computación en la nube es más una excepción que una regla. Dado que es capaz de dar soporte a programas que utilizan diferentes tipos de arquitectura de aplicaciones, tanto centralizadas como, sobre todo, distribuidas, la nube se ha convertido en el estándar para la creación de nuevos productos digitales o para la modernización de sistemas heredados.
En este contexto, gran parte del presupuesto de TI de las empresas se está destinando a proyectos de modernización de aplicaciones que trasladan los sistemas a la nube. Un estudio de Gartner de 2023, en el que participaron más de 2.400 responsables de TI, revelaba que el 73 % preveía aumentar el presupuesto destinado a la infraestructura en la nube a corto plazo.
Comprender las características y el potencial de la computación en la nube puede ser decisivo para garantizar que tus sistemas se amplíen de forma segura, optimizando los costes y aumentando el retorno de la inversión. ¡Sigue leyendo este artículo para comprender en detalle cómo funciona la nube, cuáles son sus ventajas y qué aspectos hay que tener en cuenta en los proyectos de modernización de aplicaciones que implican la migración a la nube!
A grandes rasgos, podemos definir la computación en la nube como un modelo que permite, a través de Internet, un acceso cómodo y bajo demanda a un conjunto de recursos informáticos configurables y compartidos que pueden aprovisionarse de forma rápida y sencilla, lo que facilita la gestión de los servicios que ofrecen las aplicaciones. Según el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología del Gobierno de los Estados Unidos, el modelo de computación en la nube presenta cinco características esenciales:
Aunque la computación en la nube, como concepto, ya se había previsto en la década de 1960, los primeros sistemas que utilizaron con éxito este modelo de soporte datan de finales de la década de 1990. Sin embargo, no fue hasta hace unos 20 años cuando empezaron a ofrecerse de forma generalizada los principales servicios en la nube actuales, como AWS de Amazon, Azure de Microsoft y GCP de Google.
Al adaptarse fácilmente —y, a menudo, de forma inmediata— a las necesidades de las aplicaciones, la computación en la nube se ha convertido en un modelo extremadamente práctico para el mantenimiento de los sistemas. Y, dado que muchos de ellos se encuentran en la nube, la conectividad entre ellos se ve muy favorecida.
Solo gracias a este amplio acceso a las redes, una de las principales ventajas de la computación en la nube, ha sido posible desarrollar aplicaciones cuya arquitectura está orientada a los microservicios. A través de las API, los datos y los servicios pueden conectarse a diversas herramientas, lo que aumenta así el valor que aportan.
Además de la conectividad, la posibilidad de pagar por los recursos a medida que se necesitan ha hecho económicamente viable un gran número de proyectos. Al no ser necesario realizar una gran inversión en infraestructura, los prototipos han podido evolucionar desde su fase inicial con unos costes asequibles.
Por último, la facilidad para escalar ha reducido los cuellos de botella que frenaban el crecimiento, lo que ha acelerado la generación de valor para el usuario y el retorno de la inversión de los desarrolladores de aplicaciones.
Todas estas ventajas ponen de manifiesto cómo la computación en la nube resuelve los problemas empresariales a los que se enfrenta el mercado a diario. Con cada día que pasa, las personas y las organizaciones interactúan cada vez más a través de sistemas, lo que genera la necesidad de gestionar una avalancha de datos a través de diferentes dispositivos. En un contexto en el que el consumidor exige cada vez más calidad, resulta fundamental elegir un modelo de soporte que no tenga un impacto negativo directo en los resultados del cliente.
A pesar de todas las ventajas, hay que tener en cuenta algunos aspectos a la hora de evaluar la computación en la nube como soporte y mantenimiento de aplicaciones, especialmente cuando estas son de carácter extremadamente crítico.
Aunque los principales servicios en la nube ofrecen una seguridad sólida, si existe el riesgo de sufrir grandes pérdidas ante una filtración de datos mínimamente significativa, es fundamental realizar un análisis de costes y beneficios de una hipotética migración del sistema.
Otro aspecto importante que hay que evaluar es la disponibilidad de los recursos. Aunque los acuerdos de nivel de servicio en la nube prometen una alta disponibilidad —entre el 99,5 % y el 99,9 %—, existen infraestructuras de servidores y mainframes que ofrecen una disponibilidad del 99,999 %, como las que dan soporte a gran parte del sistema financiero estadounidense.
Además, un uso desordenado y una estrategia inadecuada en cuanto a servicios y aplicaciones pueden dar lugar a costes imprevistos e, incluso, a un bajo rendimiento de las aplicaciones.
Estas tres dificultades mencionadas explican, además, por qué algunos procesos de migración a la nube de empresas del sector financiero o bancario se encuentran entre los más complejos.
Sin embargo, aunque sean complejos, muchos de ellos pueden resolverse, sobre todo si se cuenta con un socio especializado en este sector. En Inmetrics ya hemos colaborado con numerosas instituciones importantes del sector financiero, centrándonos en la seguridad y el cumplimiento normativo.
Nuestra unidad de Plataformas Digitales cuenta con amplios conocimientos para planificar, implementar, gestionar y optimizar aplicaciones en la nube. Al considerar la calidad como un servicio continuo, supervisamos constantemente sus sistemas y realizamos pruebas periódicas para garantizar una disponibilidad superior al 99,9 %.
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